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¿Qué es la pulmonía?

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Pulmonía

La pulmonía o neumonía es una enfermedad respiratoria que provoca la inflamación de los alveolos pulmonares. En algunos casos, la neumonía puede ser infecciosa.

La pulmonía es una infección del pulmón que provoca que se inflamen los espacios alveolares de los pulmones. Puede ser causada por diferentes microorganismos, entre ellos, bacterias, hongos o virus. La aparición de estos microorganismos en los espacios alveolares provoca inflamación.

La pulmonía, o neumonía, provoca entre 9000 y 10000 muertes anuales afectado en la gran mayoría de los casos a personas de la tercera edad. El incremento de la esperanza de vida ha provocado que se una enfermedad cada vez más presente.

Principales causas de la pulmonía

Las pulmonías se desarrollan cuando un germen infecta los pulmones provocando inflamación de los alveolos pulmonares. Estos microorganismos pueden llegar a los pulmones por tres vías distintas, principalmente:

  • Inhalación
  • Aspiración por la faringe o la nariz
  • Vía sanguínea

Las bacterias son el causante más común de neumonías, y concretamente, el Streptococcus pneumoniae, también conocido como neumococo.

Otros virus también pueden provocar una neumonía o pulmonía como enfermedad secundaria, principalmente: la varicela, la gripe, la tosferina o el sarampión.

El sistema inmune puede verse debilitado por distintas causas y ser más susceptible a que ciertos microorganismos provoquen una pulmonía. A su vez, ciertos hábitos de vida influyen para la proliferación de esta enfermedad, principalmente el alcoholismo, el tabaquismo y la desnutrición.

Las personas que sufren enfermedades respiratorias como el asma también son más susceptibles de sufrir este tipo de enfermedad.

Síntomas de la pulmonía

Los síntomas de la pulmonía y la neumonía son variables. Existen casos de aparición conocidos como neumonía típica, en cuestión de dos o tres horas se puede observar tos con expectoración purulenta, en ocasiones con sangre, dolor torácico e incluso fiebre con escalofríos y malestar.

Neumonía

También se dan casos de neumonía atípica, cuyos síntomas aparecen de forma más gradual. Se dan décimas de fiebre, malestar generalizado, dolores articulares y musculares, dolores de cabeza y cansancio. La tos en este tipo de pulmonía es seca y el dolor torácico es menos agudo.

En algunos pacientes se pueden dar síntomas digestivos leves como nauseas, diarreas o vómitos. En muchos casos provocados por el propio malestar que provocan este tipo de infecciones. En casos más graves si los gérmenes llegasen a pasar a la sangre, podría producirse un shock séptico.

A veces los síntomas de la pulmonía pueden confundirse con los de un resfriado común o una gripe, pero este tipo de enfermedades se agravan con el tiempo pudiendo llegar a provocar la muerte. Por ello, y para que el paciente se sienta aliviado se ha de acudir al médico cuanto antes en presencia de estos síntomas u otros derivados.

Diagnóstico de la pulmonía

Tras realizar una exploración física, generalmente, para diagnosticar una neumonía se ha de realizar una radiografía del tórax. En caso de detectarse una neumonía o pulmonía se complementa esta prueba con otras pruebas para identificar el germen causante de la infección respiratoria.

En personas afectadas con otras enfermedades que debilitan el sistema inmunitario es más común que se den este tipo de infecciones.

Tratamientos principales de la pulmonía

En los casos leves la pulmonía se puede curar sin hospitalización y con los antibióticos y medicaciones pertinentes. En casos en los que la neumonía causa problemas respiratorios o está asociado a otras enfermedades respiratorias, o si los síntomas empeoran es necesaria la hospitalización.

Tratamientos de neumonía

En este caso se aplican tratamientos más agresivos, así como pruebas para detectar que tipo de microorganismo está causando la infección y poder combatirla de forma más concreta.

En cualquier caso, es necesario el descanso y la hidratación para ayudar a disolver las mucosas.

Para poder tratar la neumonía de forma efectiva, se ha de conocer cual es el microorganismo que la está causando, por ello se debe acudir al hospital cuanto antes para poder realizar las pruebas pertinentes y comenzar el tratamiento con premura.

Diferencias entre pulmonía y neumonía

La pulmonía y la neumonía son generalmente lo mismo, con la pequeña diferenciación de que a veces pueden surgir neumonías no infecciosas más conocidas como pulmonías, pero esto sólo se da un porcentaje muy pequeño de los casos.

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